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Las emociones y comportamientos negativos que desarrollamos en nuestra etapa adulta, son el resultado del abandono de nuestro niño interior, aprendamos a sanarlo.

 

Todos en la vida padecimos situaciones difíciles durante nuestra niñez, cosas que en mayor o menor medida nos marcaron para siempre y que, sin darnos cuenta han ido afectando nuestro desarrollo emocional, n

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uestro carácter, la forma en la que nos relacionamos con los demás, incluso hasta nuestra forma de enamorarnos se ve afectada.

El origen de ello es nuestro niño interior, un símbolo de nuestro ser emocional, esa parte que creció en un entorno familiar determinado y que, a muy temprana edad empezó a ser condicionada por éste. Conectar con nuestro niño interior y aprender a escucharlo nos da comprensión y autoconocimiento. Así, podemos entender por qué repetimos situaciones, por qué tenemos una fuerte reacción emocional hacia algo o hacia alguna persona, por qué nos rodeamos de personas con comportamientos que nos dañan. Todo lo que sucede en nuestra vida tiene una razón de ser y comprenderlo es el primer paso para transformarlo.

Descubrir a tu niño interior, recuperarlo y nutrirlo de amor es, sin duda, una de las mejores cosas que podemos hacer por nosotros mismos. A partir de esto, el manejo emocional de nuestra vida puede transformarse enormemente, porque está comprobado que nadie puede ser un adulto feliz y completo sin rescatar su niño interior, reconociéndolo, recuperándolo y sanándolo, porque él es la base de nuestro ser emocional, al estar al centro de nuestros sentimientos.

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Cuando uno elige tomar las riendas de su vida y dejar de lamentase por todas las cosas que otros le hicieron, inicia la transformación. Tomemos la iniciativa, sanemos a nuestro niño interno, seamos felices pero sobre todo libres de sentimiento.

 

Namaste,

Fuente:

Ana Rubí Torres N.

http://revista.ciudadyoga.com/cuerpo-sano/yoga/a-fondo/488-recatemos-a-nuestro-nino-interior

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